Isabel, empapada por la lluvia, arrastra el cadáver de un niño. Obliga a un físico a que le raje el pecho y descubre que ha sido asesinado con veneno por el marqués de Villena. El asesinato del niño y el caos en que está sumida Castilla hacen tomar a Isabel la determinación de ser reina y barrer tanta basura. Solo dispone de su madre, loca, y de un viejo criado. Y de un antiguo anillo, que la liga débilmente al poderoso rey de Aragón. Isabel quiere casarse con su hijo, a quién no ha visto nunca. Envía al viejo criado con el anillo y con su petición de matrimonio.