|
Hijo y nieto de actores (aunque nunca fue reconocido, su padre fue el hijo de la actriz María Guerrero y el aristócrata Fernando Díaz de Mendoza), Fernando Fernán Gómez nació completamente predestinado a convertirse en el inmenso cómico que fue. Vino al mundo en Lima (Perú) en 1921, mientras su madre, Carola Fernán Gómez, se hallaba de gira teatral. A los tres años se traslada a Madrid para vivir con su abuela materna. Aunque estudia Filosofía y Letras su verdadera vocación es el teatro. Debuta con 19 años bajo la dirección de Enrique Jardiel Poncela, en Los ladrones somos gentes honrada. En cine da sus primeros pasos con el film Cristina Guzmán (1943) de Gonzalo Delgrás, y en tan sólo un año consigue su primer papel protagonista en Empezó en boda, de Raffaello Matarazzo. Comienza así una prolífica carrera como actor en la que destacarán títulos como Botón de ancla y Balarrasa. Trabajará con los directores más destacados de todos los tiempos, como Edgar Neville (Domingo de carnaval -1945, El último caballo -1950); Luis Sáenz de Heredia (El destino se disculpa, Bambú -1945); Bardem y Berlanga (Esa pareja feliz -1953); Carlos Saura (Ana y los lobos -1973, Mamá cumple 100 años -1979); Víctor Erice (El espíritu de la colmena -1973) o José Luis Cuerda (Así en el cielo como en la tierra, -1995 La lengua de las mariposas -1999). También fue El abuelo (1998) a las órdenes de Garci, trabajó con Almodóvar en Todo sobre mi madre (1999) y, En la ciudad sin límites (2002) nos brindó una brillante interpretación a las órdenes de Antonio Hernández. En 1954 debuta como director con Manicomio, y se consagra en los 1961 con grandes éxitos como La venganza de don Mendo, adaptación de la conocida obra de Pedro Muñoz Seca. La televisión no será para él un terreno sin explorar, con series como Juan Soldado o El pícaro y otros trabajos para TVE (Ramón y Cajal, Fortunata y Jacinta o Cuentos imposibles). A partir de 1984 su vocación literaria le lleva a convertirse en columnista en Diario 16 y El País (suplemento dominical). Además de diversos ensayos escribió numerosas novelas, como El vendedor de naranjas, El viaje a ninguna parte, El mal amor (con la que llegó a ser finalista del Premio Planeta), El mar y el tiempo o El ascensor de los borrachos, entre otras. Su autobiografía, El tiempo amarillo tiene ya dos ediciones. También escribió obras teatrales de las cuales su mayor éxito es probablemente Las bicicletas son para el verano, en la que retrata sus recuerdos infantiles de la Guerra Civil, y que fue llevada posteriormente al cine de la mano de Jaime Chávarri. En 1995 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y algo más tarde se convirtió en el primer y único actor miembro de la Real Academia de la Lengua, en la que ocupa el sillón “B mayúscula”. Numerosos premios le confirman como uno de los mejores profesionales de la cultura en todas sus facetas: cineasta, guionista, novelista, autor teatral, académico, ensayista y sobre todo actor. Recibió los premios Nacionales de Cine y Teatro, la Medalla de Oro de la Academia de Cine y varios premios Goya, como director, actor y guionista. También premios internacionales como el Oso de Plata por El anacoreta y Stico. La última película que estrenó fue Mía Sarah (2006), de Gustavo Ron, en la que interpreta al abuelo desaparecido de dos hermanos huérfanos. Muere en el Hospital de La Paz de Madrid el 21 de noviembre de 2007 a los 86 años, víctima de una parada cardiorrespiratoria.
|