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Vivir de Cine
actor|actriz de la semana
AMY ADAMS
Amy en el país de las maravillas
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Su papel en  Junebug  le valió su primera nominación  al Oscar.

Su papel en Junebug le valió su primera nominación
al Oscar.

Una producción independiente
le dio visibilidad
y una superproducción Disney
la hizo mundialmente famosa
Risueña, animada y menuda, su sonrisa, siempre de oreja a oreja, es uno de sus rasgos más característicos. Lo son también su tez porcelánica y pecosa y una melena pelirroja que han determinado en gran medida los papeles que ha interpretado hasta ahora. En su último trabajo, Amy cambia totalmente de registro: la chica despreocupada y fantasiosa de sus primeras películas ha borrado la sonrisa de su cara y ha escondido su cabellera fuego bajo un tocado de religiosa. Interpreta a una monja atenazada por La duda y se enfrenta a dos monstruos de la interpretación: Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman.

Nació circunstancialmente en Italia en el seno de una familia mormona, aunque se crió en Colorado junto a sus seis hermanos. Tomó clases de ballet pero lo dejó cuando se dio cuenta de que no era lo suficientemente buena como para ser la número uno. Así que, después de acabar el instituto decidió encaminar su vocación hacia el mundo del teatro musical. Mientras esperaba su oportunidad, trabajó de relaciones públicas en una tienda de ropa y de camarera, ligera de ropa, en la cadena de restaurantes americana Hooters. Pronto evolucionó laboralmente hacia el mundo del llamado “Dinner Theater”, una especie de restaurante con espectáculo típicamente americano, en los que Amy podía exhibir sus dotes cómicas, dancísticas y musicales. Un día, mientras se curaba de una lesión, llegó a Minnesota (ciudad a la que se había mudado con sus padres) el equipo de la película Muérete bonita, una comedia sobre el mundo de los concursos de belleza. Fue el principio de su carrera cinematográfica.

Unos comienzos “un poco tontos”.- Tenía 25 años y, aunque le encantaba actuar, cantar y bailar, nunca se planteó Hollywood como un destino serio en su carrera profesional. Fue entonces cuando la casualidad y una lesión le ponen en bandeja el papel de “Miss” tontuna y descerebrada en la mencionada comedia Muérete bonita. Sus siguientes papeles no crecieron en coeficiente intelectual: en Psycho Beach Party interpretaba a una chica tan escasa de ropa como de neuronas involucrada en un asesinato; en Colgado de Sara era la novia tonta de un millonario que quiere divorciarse de su mujer. Su curriculum repleto de mujeres poco espabiladas hicieron que Spielberg se fijara en ella para interpretar a la novia engañada del sinvergüenza, timador que interpreta Leonardo DiCaprio en Atrápame si puedes.

 Encantada: la historia de Giselle le dio fama mundial

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Del Indie a Disney en un solo paso.- Aunque su autoestima como actriz se vio reforzada por el hecho de que un tipo como Spielberg hubiera confiado en ella para interpretar el papel, Amy estuvo un año en paro hasta que, un buen día, cayó en sus manos el guión de Junebug, una película pequeña, independiente, de bajo presupuesto y rodada en 20 días que, sin embargo, hizo que la menuda Amy Adams se volviera visible a los ojos del mundo entero: los que no llegaron a verla en la película, interpretando a la embarazada locuaz de una familia muy puñetera de la América sureña, pudieron verla sobre la alfombra roja de los Oscars, a los que optaba en la categoría de mejor actriz secundaria. No hubo suerte y otra embarazada (ésta muy real), Rachel Weisz, se llevó la estatuilla por su interpretación en El jardinero fiel del director Fernando Meirelles.

Aunque Junebug no le dio el Oscar, sí incrementó bastante el interés existente por su persona y su trabajo dejándola muy bien posicionada en la carrera por conseguir un papel que parecía hecho para ella, una chica que, según ella misma ha confesado, era capaz de cantarse la banda sonora completa de La sirenita en el pasillo de su instituto. La joven actriz que vivía en un perpetuo musical, se convirtió, de pronto, en protagonista de uno (después de batir, eso sí, a más de 300 aspirantes). Encantada, la historia de una princesa que, a causa de un embrujo, pasa de su mundo animado a Central Park a través de una alcantarilla, supuso para la actriz la gran oportunidad de su vida. Un taquillazo mundial que la ha colocado en el olimpo de la meca del cine en el que algunos han llegado a comprarla con la Julie Andrews de Mary Poppins.

Tras Encantada , interpretó junto a Tom Hanks y Julia Roberts, un pequeño papel en La guerra de Charlie Wilson, donde empezaba a dejar atrás su registro cómico y un tanto alocado. Ahora en La duda nos lo confirma: Amy Adams también borda el registro dramático y lo hace al lado de dos gigantes de la interpretación como Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman. Todos ellos han sido nominados al Oscar. Quizás esta vez se lo lleve a casa.

Por si nos quedaba alguna duda, esta monja la ha confirmado como la gran actriz que es.

Por si nos quedaba alguna duda,
esta monja la ha confirmado
como la gran actriz que es.




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