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Vivir de Cine
actor|actriz de la semana
MONICA BELLUCCI
La divinidad encarnada
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Bellucci y Cleopatra, reinas del mediterráneo

Bellucci y Cleopatra, reinas del mediterráneo
La encarnación de la voluptuosidad,
la sublimación de la feminidad.

Realizar un reportaje sobre la Bellucci supone escribir un ensayo sobre la hermosura y un profundo análisis de las claves de la atracción sensual. El estudio incitaría a remontarse al renacimiento, en donde se estableció un retorno a la belleza clásica y también más naturista. La actriz italiana es la reencarnación de aquellas ideas; una verdadera obra maestra de la madre naturaleza.

Ha pasado mucho tiempo desde que aquella estudiante de derecho dejase los estudios atraída por el glamuroso mundo de la moda. Se estableció en la capital italiana del estilismo, Milán, y en poco tiempo ya era conocida en sus focos mundiales: París y Nueva York.

Sin embargo, su cuerpo estaba demasiado limitado y desaprovechado en este terreno. Su belleza plástica no podía competir con su belleza orgánica, su preciosidad biológica. Un espécimen de tal calibre no se limita a ser retratado, tiene que moverse, escuchar, mirar, hablar. Fue así como se interesó por su carrera como actriz.

LA FEMINIDAD

“Ser actriz es la sublimación de la feminidad”

La Bellucci representa a la perfección el canon mediterráneo femenino. Curvilínea, fértil, saludable, sensual. Es la madre que todos querríamos para nuestros hijos, una mujer reducida a su esencia más primigenia: la creación de vida.

Sus dotes físicas le validan por ejemplo, como Cleopatra; semi-diosa del mar mediterráneo que volvía locos a los romanos y, en la película Asterix y Obelix: Misión Cleopatra, también a los galos. Lo volvió a hacer con los hermanos germanos interpretados por Matt Damon y Heath Ledger en El secreto de los hermanos Grimm, esta vez jugando a ser la reina malvada del espejo.

El disfraz, la adaptación, el juego de la seducción. Lo femenino se relaciona en muchas ocasiones con el arte de la actuación. Un arte, que a la italiana no se le permite en demasiadas ocasiones ni explotar ni explorar, a pesar de haber estado nominada en 1996 al Cesar a Mejor Actriz por El apartamento y conseguir en el 2003 el David di Donnatello a Mejor Actriz Secundaria por Acuérdate de mi.

LA VOLUPTUOSIDAD

 Malena  tiene cuerpo de tango.

Malena tiene cuerpo de tango.

“No me cuido. No hago gimnasia y como lo que me apetece. Me encanta comer”

Según la mitología romana, Voluptas (placer), era hija de Cupido (amor) y Psique (alma); según la mitología occidental contemporánea Monica Bellucci encarnaría a esta divinidad, que formaba parte de las tres gracias, aquellas diosas del encanto, la belleza, la naturaleza, la creatividad humana y la fertilidad.

Será por ello que ha comentado que en su carrera le han influenciado las actrices Sophia Loren y Claudia Cardinale, dos posibles compañeras que podrían completar el trío de gracias que adoraban en el imperio romano. La divinidad sensual hecha carne y devorada por los medios de comunicación de masas.

Es un objeto de culto, una imagen que llena los pocos minutos que le conceden en algunos films, como pasara con su vampiresa en el Drácula de Coppola, cuando no era más que una principiante; y como pasó, ya con fama mundial, en Matrix: Reloaded en la que interpretaba a Perséfone, fíjate tú por donde, el nombre de la diosa griega de la fertilidad.

LA SEXUALIDAD

“Todas las mujeres desean secretamente actuar como una prostituta”

Y llegamos al final a lo primario, el instinto básico. La mujer es ya no adorada si no deseada. El objeto de culto se reconvierte en objeto sexual. Un rol que interpretó perfectamente en Malena, en la que le descubría el instinto a un chico de 13 años y, ya de paso, a todo el pueblo. Fue la película que le catapultó al olimpo de las diosas, es decir, fama universal y atemporal.

Sus dotes para levantar el ánimo y la moral a los hombres han significado en su CV numerosos papeles de prostitutas, desde la redimida María Magdalena en La pasión a la voluntaria Daniele de ¿Cuánto me amas?. Para el papel de la meretriz nodriza de En el punto de mira pudo interpretar en inglés, y doblarse al francés y al italiano en sus respectivas versiones.

Bellucci y Cleopatra, reinas del mediterráneo

Napoleón y yo, conquistando de nuevo.

La exhuberancia que emana es también peligrosa; lo que provoca en los hombres puede conllevar violencia, la cara oculta de un deseo irrefrenable que se mostró en Irreversible en la que la actriz es violada brutalmente durante un largo periodo de tiempo. En la ficción Vincent Cassel se vengaba a lo bestia de aquel crimen; posiblemente de la misma forma que haría si ocurriese en la realidad ya que Mónica y Vincent comparten lecho desde hace casi 15 años.

En la película que se estrena esta semana, Napoleón y yo, comparte amoríos con un profesor idealista que pretende asesinar al exemperador francés; aunque bien podría haber interpretado a Josefina, o a cualquier esposa de cualquier emperador. Por poder, puede interpretar a la esposa de Zeus o la mismísima madre naturaleza.

La Bellucci es un regalo divino, aunque es un regalo necesario. Necesitamos mitos, símbolos y la italiana ocupa su puesto con pleitesía, cual mujer “condenada” a la belleza universal. Parafraseando a su compatriota Eros (Ramazzotti, no el Dios griego del deseo, aunque bien podría apuntarse a la afirmación), si Monica Bellucci no existiera, nos la tendríamos que inventar.

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