Casi todos los actores tienen el deseo de ser los responsables totales en la realización de una película. Muchos de ellos han logrado convertir en realidad su anhelo y en algunos casos, como el de Clint Eastwood, se han convertido en excelentes creadores de magníficas producciones.
Charles Chaplin (1889-1971), inicia su carrera en el cine en 1914. Hace infinidad de películas cortas en las que crea el personaje de un vagabundo con bombín y bastón, tan cómico como sentimental, adquiriendo fama mundial; sus apariciones en pantalla son celebradas y admiradas por toda clase de públicos. De 1921 data su primera realización, El Chico, un film con humor y toques dramáticos protagonizada por un vagabundo y un chico huérfano y desvalido al que protege. La película le situó en la industria cinematográfica como un realizador personalísimo, lleno de sensibilidad e inteligente ironía.
De la impresionante filmografía de Charles Chaplin hay que destacar cuatro obras de imperecedera importancia: La quimera del oro (1925), una particular visión sobre los avatares de su singular protagonista durante la busca de oro en Klondike. Luces de la ciudad (1931), una tragicomedia maestra basada en el encuentro lleno de amor y ternura entre un desarraigado y una vendedora de flores ciega. Tiempos modernos (1936), un retrato cómico y sangrante de la sociedad moderna y su mecanización. Monsieur Verdoux (1947), jocosa y amarga sátira de un asesino en serie de mujeres, inspirado en la singular historia real de Landru. Sin lugar a dudas Charles Chaplin fue un genial creador de imágenes quien además de gran actor y guionista fue también un músico de talento.

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En los años 20 en Alemania floreció un subgénero cinematográfico que narraba historias melodramáticas situadas en las cadenas montañosas que se denominó Bergfilms. La reina de ese tipo de cine era una guapa ex bailarina llamada Leni Riefenstahl (1902-2003). En un mitin político la actriz vio a Hitler en acción y posteriormente le envió una carta donde le declaraba su admiración total. Cuando el político llegó al poder llamó a Riefenstahl y le dio carta blanca para que realizara en cine lo que se le antojara; así nacieron dos obras que revolucionaron la manera de hacer documentales y la estética del cine:
El triunfo de la voluntad (1935), crónica sobre el famoso congreso del partido Nacionalsocialista celebrado en Nuremberg en 1935. Aunque vilipendiada por muchos por sus ideas políticas y su histérica glorificación de Hitler, no se puede negar que es cine de muy alta calidad.
Olympia (1938), es un documental minucioso y plásticamente bellísimo sobre la olimpiada de Berlín de 1936. Para su producción se utilizaron más de treinta cámaras, miles de metros de negativo y tardó en montarse casi dos años. El resultado es espectacular e impresionante. Lástima que, también esta vez, las ideas políticas ensombrezcan una auténtica obra maestra. Sin ninguna duda Leni Riefenstahl es la más discutida y controvertida cineasta de toda la historia del cine.

Charles Laughton en los créditos de Motín a bordo |
Por todo el mundo es conocida la personalidad, el poderío y la excelencia de Charles Laughton (1899-1962), como actor, y es una desgracia que como director sólo realizara
La noche del cazador (1955), película compleja y terrorífica, sobre un criminal, un memorable Robert Mitchum, que persigue con saña y maldad a un par de niños que llevan sin saberlo, escondido en una muñeca, cierta cantidad de dinero. La noche del cazador es una obra inclasificable con una magnífica fotografía en blanco y negro y unos intérpretes fuera de serie que dan apasionada vida a unos personajes implicados en la eterna lucha entre el bien y el mal.
Ningún cineasta ha sido más admirado y reverenciado que
Orson Welles (1915-1985), un niño prodigio que empieza su carrera como actor a los 16 años. Trabaja en el teatro y la radio, y a los 26 años debuta en el cine dirigiendo e interpretando
Ciudadano Kane (1941), el film más famoso de la Historia del cine, considerado por todo el mundo como la mejor película jamás hecha.
Una película que inspirándose en la vida del magnate de la prensa William Randolph Hearst renovó y enriqueció el lenguaje cinematográfico. La fotografía de Gregg Toland que utiliza una gran profundidad focal, los techos de las habitaciones a la vista, el montaje con elipsis memorables, el particular uso de los flashbacks, el perfecto y minucioso guión de Herman Mankiewicz, la música de Bernard Hermann, la dirección de actores, la omnipresencia de Welles, son sólo algunos de los elementos de un trabajo fuera de serie gestado por un chico de sólo 26 años. Tras Ciudadano Kane Mr. Welles inició una carrera de altibajos; famoso y rico fue el creador de films de la categoría de
El cuarto mandamiento (1942), una saga familiar mutilada por la RKO.
La dama de Shanghai (1948), cine negro con personalidad al servicio de Rita Hayworth, una gran estrella y entonces esposa en la vida real de Mr. Welles. Una trilogía shakesperiana insuperable compuesta por un turbio y desasosegado
Macbeth (1948); un escalofriante y plásticamente impecable
Otelo (1952); la melancólica y otoñal
Campanadas a medianoche (1965), cuyo protagonista, Falstaff, personaje sinvergüenza y vividor, Shakespeare utiliza en cinco de sus obras y Orson Welles refunde en el guión de esta coproducción con España; no podemos olvidar de esta pequeña lista la inquietante y perversa
Sed de mal (1958).
Ana Mariscal (1923-1995), una de las grandes estrellas del cine español de los años cuarenta y cincuenta, protagonizó decenas de películas de gran popularidad en su momento. Sin embargo, la gran ambición de la actriz era dirigir y en 1955 escribe y realiza
Segundo López, aventurero urbano, una buena comedia, con influencias del neorrealismo italiano, sobre un provinciano que intenta abrirse paso en un Madrid inhóspito donde dilapidará una pequeña fortuna. De las diez muy diferentes películas dirigidas por Ana Mariscal, todas ellas trabajos muy estimables, se pueden destacar:
Con la vida hicieron fuego (1959), un drama con resonancias bélicas y
El camino (1963), según la obra de Miguel Delibes. Para algunos estudiosos del cine Ana Mariscal ha sido la mejor y más personal directora del cine español.
Fernando Fernán Gómez (1921-2007), personal e irrepetible actor de campanuda voz, también fue tentado por la dirección cinematográfica; en 1954 junto a
Luis María Delgado firma
Manicomio, la primera de sus 27 películas como director. De esta extensa y muy variada filmografía destacan varias obras señeras de la cinematografía española tales como:
La vida por delante (1958), comedia hilarante protagonizada por una pareja de recién casados que viven vicisitudes y peripecias diversas al tratar de encontrar un lugar digno donde vivir;
El extraño viaje (1964), película inclasificable y soberbia donde se dan cita el humor, el cine negro, las rencillas familiares y el crimen; todo ello teniendo como fondo la vida en un pueblo de la España profunda de los años sesenta;
Mi hija Hildegart (1977), el drama entre una madre posesiva y feminista y una hija que quiere vivir su vida;
Mambrú se fue a la guerra (1986), cuenta las desventuras de un republicano oculto durante la
época franquista;
El viaje a ninguna parte (1986) es, con seguridad, la película que mejor retrata las vidas de un grupo de cómicos de la legua en su gira por los pueblos del país. La película y Fernán Gómez como director y actor fueron distinguidos con tres Goya de aquel año.
El cotizado actor malagueño
Antonio Banderas dirigió en Estados Unidos a su mujer Melanie Griffith como protagonista de
Crazy in Alabama (1999), una comedia disparatada y desenfadada sobre una alocada aspirante a estrella de cine; su segunda película,
El camino de los ingleses (2006), muestra a un grupo de jóvenes malagueños con todos los anhelos y deseos propios de su edad. Una buena película.
Actriz desde los quince años,
Icíar Bollaín, ha irrumpido fuerte en el campo de la dirección y ya es autora de cinco interesantes y bien recibidos largometrajes.

Antonio Banderas con Melanie Griffith |
Clint Eastwood, gran estrella e intérprete de categoría, está considerado el mejor director cinematográfico de la actualidad. Autor de una extensa lista de producciones de gran trascendencia, inició su trayectoria como realizador en 1971 con un inquietante thriller: Escalofrío en la noche; desde entonces hasta Invictus (2009), su último trabajo hasta ahora como director, ha realizado un puñado de obras maestras como
El aventurero de medianoche (1987),
Cazador blanco, corazón negro (1990),
Un mundo perfecto (1993),
Sin perdón (1993),
Los puentes de Madison (1995),
Medianoche en el jardín del bien y del mal (1997),
Mystic river (2003),
Million dollar baby (2004),
Banderas de nuestros padres (2006),
Cartas de Iwo Jima (2006). Clint Eastwood, además de director prolífico que toca toda clase de temas y gran admirador de sus maestros Don Siegel y
Sergio Leone, rueda muy deprisa, nunca hace más de dos tomas de una escena, es muy económico, nunca se pasa del presupuesto y no es nada vanidoso aunque ha ganado todos los más importantes premios cinematográficos mundiales incluidos dos Óscar de la Academia de Hollywood.
Antes de terminar sería injusto no citar a una serie de actores que han triunfado plenamente en la dirección como
Lawrence Olivier,
Kenneth Branagh y
Kevin Costner y algunos que empiezan a ocupar un puesto relevante en la profesión como:
George Clooney,
Kevin Bacon,
Robert de Niro,
Johnny Depp,
Robin Williams,
Al Pacino,
Tom Hanks,
Kevin Spacey,
Ethan Hawke, y Ben Affleck cuya última película, la primera fue la estupenda Adiós pequeña, adiós (2007), un thriller titulado
The Town, se estrenará próximamente. Enhorabuena a todos ellos.