Moyá en el rodaje de Bad Boys 2
En estos días se ha hablado de Jordi Mollá en los medios cinematográficos por su presencia en Sevilla para el estreno mundial de Noche y Día, un film en el que comparte cartelera con Tom Cruise y Cameron Diaz. En estos momentos prepara su próxima incursión como director, con una película a la que titulará 88.
Jordí Mollá nació hace cuarenta y dos años en Hospitalet de Llobregat donde vivió sus primeros años. Luego se traslada a Barcelona donde comienza a foguearse como actor. Se forma en el Instituto de Teatro de dicha ciudad, hace televisión en catalán y colabora con el Teatre Lliure. Su primera incursión en el cine fue de la mano de
Bigas Luna, al lado de Javier Bardem y
Penélope Cruz, en
Jamón, Jamón (1992) donde da vida al hijo de una rica familia, enamorado de una humilde empleada, Silvia, a la que deja embarazada. El joven decide casarse con ella, pero su ambiciosa madre se vale de un aficionado al toro para deshacer los planes de su hijo. La historia de este triángulo amoroso tuvo una aceptación triunfal. Javier y Penélope se convierten en personajes populares. En cambio Jordi, en un papel más apagado, pero interpretado con gran profesionalidad, tiene que esperar para lograr el éxito. Su carrera no se detiene y participa en:
Historias de la puta mili, (1993), de ambiente castrense, donde se cuentan las peripecias hilarantes y dramáticas de un grupo de soldados. En el reparto sobresalen
Juan Echanove,
Achero Mañas y
José Sazatornil.
Historias del Kronen, (1994), basada en una novela de éxito del joven José Ángel Mañas y dirigida por el reputado
Montxo Armendáriz, es la película que lanza a Jordi Mollá. Cuenta la historia de unos estudiantes inconformistas, que se reúnen todos los días en un bar: el Kronen. La cuadrilla bebe, se droga e intenta ligar durante un verano, que no resultará tan divertido como prometía.
Historias del Kronen obtuvo el Goya al guión adaptado (Armendáriz y Mañas) y
Juan Diego Botto fue nominado como actor revelación.

Con Bardem y Cruz en Jamón, Jamón |
Durante estos años Jordi Mollá colabora con directores como
Pedro Almodóvar, en
La flor de mi secreto (1995);
La Celestina (1996) y
Segunda piel (2000), ambas de Gerardo Vera;
Los años bárbaros (1998), de
Fernando Colomo, un apasionante film itinerante basado en hechos reales. Dos jóvenes, enemigos del régimen franquista escapan del Valle de los Caídos, donde cumplen condena, y conocen a dos chicas americanas que les ayudan en todo lo que pueden.
Volaverunt (1999) de
Bigas Luna y
La conjura de El Escorial (2008), de
Antonio del Real son dos producciones históricas. En la primera interpreta al ministro Godoy, amante de la mujer que sirvió de modelo a la maja desnuda, a la que da vida Penélope Cruz. Sus relaciones con el pintor Francisco de Goya, (
Jorge Perugorría) y la duquesa de Alba (
Aitana Sánchez Gijón) constituyen el nudo principal del film. La conjura de El Escorial está inspirada en acontecimientos que tuvieron como protagonistas a Felipe II, la princesa de Éboli y Don Juan de Austria.
Fuera de España, Jordi Mollá trabaja en Francia donde rueda
El fusil de madera (1994); en Italia,
Sultanes (2007); en Gran Bretaña,
Elisabeth, la edad de oro (2007), y en el cine de Hollywood,
Blow (2001), con
Johnny Depp,
Che: guerrilla (2008), El álamo (2004) y
Las maletas de Tulse (2003), entre otras.
Dejamos para el final sus dos grandes películas españolas:
La buena estrella del malogrado
Ricardo Franco, con
Antonio Resines y
Maribel Verdú. Una desgraciada historia de amor entre un carnicero impotente y una chica callejera, con un novio que la maltrata. Este excelente film obtuvo cinco Goyas: mejor película, mejor director, mejor actor (Antonio Resines), mejor guión (Ricardo Franco, Ángeles González Sinde) y mejor música (Eva González).
El cónsul de Sodoma (2009) de Sigfried Monleón, está basada en la vida del perturbador poeta homosexual Jaime Gil de Biedma. La acción tiene lugar en los años 60 entre Barcelona y Filipinas y muestra la lucha del poeta por armonizar una vida compleja y turbulenta. Jordi Mollá está memorable. Sus movimientos, su voz, que imita perfectamente el tono y la cadencia de Gil de Biedma, y su físico se conjugan para entrar en el alma del poeta y lograr una interpretación inolvidable por la que fue nominado al Goya como mejor actor en el año 2009.

Con Bimba Bosé en El cónsul de Sodoma |
Nominaciones anteriores fueron en 1996, (
La Celestina), 1997 (
La buena estrella) y 1999 (
Segunda piel).En su incursión en el mundo de la dirección destaca
No somos nadie (2002) una comedia con estilo y personalidad propios.
El actor y director catalán cuyas preferencias interpretativas se dirigen hacia personajes malvados y carácter de villanos, cultiva además la pintura que ha expuesto con resultados positivos. El polifacético Jordi Mollá, con su apostura y buen hacer, está destinado a tener un destacado lugar en el difícil y turbulento mundo del cine.