Malamadre en Celda 211
Hay intérpretes a los que su físico les impide triunfar de lleno en sus comienzos. Al principio de su carrera Luis Tosar no tuvo ningún problema con su manera de interpretar; poseedor de un físico muy marcado: cejas anchas y pobladas, mandíbula prominente y un timbre de voz profundo con un cierto acento gallego, fueron un handicap al inicio de su trayectoria profesional. Pero el actor, con inteligencia, supo aprovechar estos elementos en su favor y convertirlos en su marca de fábrica como artista. Acaba de cumplir los 39 y ya se ha convertido en uno de los nombres imprescindibles del cine español. Fue el payaso de la clase en el colegio y el instituto y payaso de cumpleaños para sacarse unas perras mientras estudiaba arte dramático en Santiago. Fue juez aunque nunca aprobó más de tres asignaturas de la carrera de Historia en la que se había matriculado; el milagro lo hizo la televisión gallega a través de una producción mítica,
Mareas vivas, que convirtió a este mal estudiante, hijo menor de un sastre y cinéfilo empedernido, en el protagonista de una de las series más populares de la televisión autonómica en Galicia. En ese momento el actor formaba ya parte del
Centro Dramático Galego, donde había entrado con 23 años siendo el más joven de la compañía.
Aunque ya había participado en varios cortos a las órdenes de su amigo de la infancia y compañero de pupitre Jorge Coira (con quien este año ha estrenado la experimental
18 comidas), debuta en el cine en 1998 con un pequeño papel en
Atilano Presidente. Convertido en todo un personaje regional, gracias a la popularidad de la serie que protagoniza, recibe una llamada que cambiará su vida profesional. La actriz y directora
Icíar Bolláin, quien le brindará algunas de las interpretaciones más memorables de su carrera, le quería para interpretar a un recio castellano solterón en la película
Flores de otro mundo. A pesar de sus dudas, la fe de la Bolláin le convenció de su capacidad. El resultado fue una brillante interpretación y su primera nominación al Goya en la categoría de mejor actor revelación.
En seguida llegarán otros títulos de grandes directores como
La Comunidad, de Alex de la Iglesia;
Leo, de
José Luis Borau o
Sin noticias de Dios, de Agustín Díaz Yanes. En 2002,
Fernando León de Aranoa le "regala" otro de sus grandes papeles: el de José, uno de los parados de
Los lunes al sol con el que consigue su primer Goya, a mejor actor secundario, y la admiración y el reconocimiento de todos los aficionados al cine en nuestro país. Durante el rodaje de
Trece campanadas, un
thriller psicopatológico en el que interpreta al padre atormentador de
Juan Diego Botto, conoce a su chica, la actriz vasca
Marta Etura. Tosar vive un dulce momento personal y profesional. Su nombre empieza ya a estar en boca de todos, cuando Icíar Bollaín vuelve a llamarle para protagonizar un complicado e ingrato papel: deberá meterse en la piel de un maltratador en la película,
Te doy mis ojos. Aunque sus películas anteriores dejaban meridianamente clara la calidad insuperable de su trabajo,
Te doy mis ojos marca un antes y un después en la carrera del actor. Su interpretación estremece y encoge el estómago. Sin levantar la mano, con una sola mirada, con un solo gesto, es capaz de retratar el universo del maltratador. Por supuesto consigue su segundo Goya, esta vez a mejor actor, además de la Concha de plata del Festival de San Sebastián y su consagración definitiva como uno de los mejores actores del país.
Cuando, en 2002,
Antón Reixa, productor de
Mareas vivas, decide llevar al cine la popular novela de Manuel Rivas,
El lápiz del carpintero, recurre a él sin dudarlo. Luis Tosar es, esta vez, un carcelero de la época de Franco; Tristán Ulloa, un médico republicano y María Adánez, su enamorada. Volverán a colaborar en
Hotel Tívoli,(2005), una historia coral, dirigida por el propio Reixa, que sigue la trayectoria de un encendedor que va pasando por diferentes manos y los insólitos sucesos por los que atraviesan sus poseedores en diferentes países del mundo.
En 2006, el director británico Clive Gordon rodó Cargo, un thriller psicológico con guión de Paul Laverty (marido de Icíar Bolláin y guionista habitual de Ken Loach) en un barco abandonado en el puerto de Barcelona. En el reparto, además de Tosar, que interpreta aquí a un cura descreído que trabaja como cocinero en un barco que esconde cargas ilegales, oscuros secretos y algún que otro polizón, el alemán-catalán Daniel Brühl y el británico Peter Mullan.
Ese mismo año, siguiendo los consejos de su buen amigo Javier Bardem, se aventura con su primer papel internacional, un narco colombiano malo malísimo en Corrupción en Miami de Michael Mann, papel que, por cierto, y según contó el actor en rueda de prensa, consiguió haciendo el casting por videoconferencia.
Después vendrán el personaje servil, cínico y ligón de
Casual day, el surrealista Spleen de
La noche que dejó de llover, y el violinista de Los límites del control, cinta rodada en nuestro país a las órdenes de Jim Jarmush. Y entonces llegó Malamadre. El temible asesino de voz ronca. El siniestro, salvaje y brutal Malamadre. El papel de su vida.
Celda 211, el taquillero film de
Daniel Monzón es ya una obra legendaria del cine español. Pocos actores en España han sido objeto de tan merecidas y rimbombantes críticas de los más importantes escritores de cine. Luis Tosar con su talento, grave voz y expresivo gesto, llevó a cabo la creación de su vida y ganó su tercer y, hasta ahora último, cabezón.
El pasado verano estrenó Lope, un eficaz y más que correcto biopic en clave de comedia sobre el dramaturgo Lope de Vega en la que Tosar interpreta a Fray Bernardo, leal amigo del escritor. Ahora le disfrutaremos en También la lluvia (2010), su tercera película a las órdenes de Icíar Bollaín y candidata española a ser incluida en el apartado de las cinco películas extranjeras aspirantes al Oscar de este año. Se ha dicho de ella que es una obra culminante en la ascendente carrera de la cineasta Icíar Bollaín y que el trabajo de Luis Tosar, coprotagonista del film con Gael García Bernal, en un rol totalmente diferente al de su elogiado Malamadre, es igualmente memorable.
Acaba de concluir el rodaje de
Mientras duermes, de
Jaume Balagueró (
Los sin nombre,
Darkness,
Rec y
Frágiles), un
thriller que protagoniza junto a su chica, Marta Etura y
Alberto San Juan. Interpreta aquí a un siniestro portero que disfruta haciendo el mal a los vecinos de la finca. Ahora piensa tomarse un año sabático en lo cinematográfico para grabar un disco con su banda de música
The Ellas, especializada en versionar temas de cantantes femeninas como Suzzane Vega, Cyndy Lauper, The Vangles o Gloria Gaynor. Todo un espectáculo verle entonando
Me llamo Luka,
Walk like an Egiptian o
I will survive.
Luis Tosar es siempre un actor creíble, con gran fuerza física y una tremenda versatilidad para pasar de un personaje a otro con pasmosa naturalidad: lo mismo un solterón de pueblo, que un maltratador torturado, un angustiado hombre en paro, un cómico psiquiatra enamorado de su cuñada, un narco colombiano o la encarnación del mal hecho presidiario. Siempre poniendo toda la carne en el asador y siempre con excelentes resultados. Porque así es Luis Tosar, uno de los mejores y más humildes actores del mundo.