¿Para qué sirve un oso?
Javier Cámara es un actor polifacético, dotado para la comedia y el drama de igual manera, pero sobre todo, es un tío corriente. Tal vez sea precisamente esa empatía con el espectador español medio el secreto de su éxito. Esta semana vemos su faceta más ecologista y familiar en ¿Para qué sirve un oso?, y Javier vuelve a demostrar que tiene mucho más que ?siete vidas?.
Javier Cámara es un riojano de la cosecha del 67 nacido en Albelda de Iregua. Hizo estudios en la Universidad Laboral de Lardero donde se interesó por la interpretación al trabar amistad con un grupo teatral. Se involucró tanto con su nueva afición que abandonó La Rioja y se marchó a Madrid donde se matriculó en la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Dice que todo fue "como una aventura; un deseo de viajar, de huir...".
Subió por primera vez a un escenario en 1991 con una nueva puesta en escena de "El caballero de Olmedo", de Lope de Vega, que protagonizaba un desconocido
Carmelo Gómez. Ya por entonces Cámara hacía gala de su carácter extrovertido y dicharachero, y se le recuerda tocando el piano al llegar a los ensayos.
La primera etapa de la vida en Madrid del actor riojano fue difícil. Sus escasas y cortas colaboraciones teatrales no eran suficientes para subsistir y las alternaba con otros trabajos, como acomodador del teatro Fígaro. Sin embargo, su suerte comenzó a cambiar cuando conoció al referente de la comedia madrileña, Fernando Colomo, director siempre dispuesto a ayudar a los actores que empiezan, y que le proporciona breves cometidos en tres comedias sucesivamente: Rosa, Rosae (1993); Alegre ma non troppo (1994); y ESO (1997), en las cuales se codeó con actores ya consagrados como Ana Belén, Rosa María Sardá y Óscar Ladoire.

Con Amparo Baró en Siete vidas |
En 1998
Santiago Segura le dio el papel que posiblemente cambiaría para siempre el rumbo de su carrera. En
Torrente, el brazo tonto de la ley daba vida al hijo ?poco espabilado? de
Chus Lampreave, y pudo demostrar toda su vis cómica al servicio del particular gusto del realizador. La crítica no fue demasiado generosa con la película, y pocos podrían haberse imaginado que ese pescadero calvo y con gafas se convertiría en chico
Almodóvar.
El éxito popular de Torrente lo lanzó directo a la televisión a una de las series que han hecho historia en las parrillas españolas: "Siete vidas". Cámara, que antes había participado en la serie "Ay señor, señor" junto a Andrés Pajares, se convertía ahora gracias al singular Paco Jimeno en toda una estrella de la ficción nacional. Quedarán para el recuerdo las apabullantes collejas que le propinaba su madre de mentira, Amparo Baró.
En el cine continuó su colaboración con Fernando Colomo en Cuarteto de La Habana (1999), comedia muy ingeniosa con un guión chispeante junto a Ernesto Alterio y Mirta Ibarra, y tuvo su primera incursión en registros más dramáticos con Julio Medem en Lucía y el sexo.
Javier ya había demostrado para entonces sus altísimos dotes en la comedia, sin embargo, le tocaba un cambio de registro para convertirse en un actor de los llamados "serios". Y esa piedra de toque fue
Hable con ella, de Pedro Almodóvar, un gran melodrama sobre Benigno, un enfermero enamorado de una mujer en estado de coma. Un estudio sobre el amor y la devoción donde Cámara demostró que era un actor como la copa de un pino. El director manchego quedó tan contento con los resultados que le confió un pequeño papel en
La mala educación, acerada visión crítica sobre la enseñanza en colegios regidos por curas, y de cómo esta particular educación influía negativamente en los alumnos cuando crecían. Javier daba vida a la Paca, una travesti ladronzuela con una vida difícil, y para él que se inspiró en la actriz Farrah Fawcett; sin embargo, él mismo admite que el resultado es más "tipo Encarna Sánchez".
En 2003 pudimos verlo en Los abajo firmantes, de Joaquín Oristrell (2003), donde además de actor, colaboró como guionista en este retrato de las vicisitudes de una compañía de teatro de gira; y se emparejó con su gran amiga Candela Peña, para dar vida al disparatado matrimonio de Torremolinos 73, que se percatan de que con una super8 y sus cuerpos serranos pueden ?sacar tajada? en tiempos de crisis.

Con Candela Peña en Torremolinos 73 |
En 2005 da un paso más en su carrera con uno de sus trabajos más internacionales:
La vida secreta de las palabras de
Isabel Coixet, en la que comparte plano con
Sarah Polley y Tim Robbins. Aislado en una plataforma petrolífera del mar del Norte, Cámara aporta una nota de humor a este drama pausado sobre las heridas del pasado, que barrió en los Premios Goya. Isabel Coixet volvería a acordarse de él para protagonizar su cortometraje dentro del proyecto colectivo
París, Je t´aime.
Javier se ha convertido en uno de los actores más solicitados del cine español, aunque como él mismo señala, le quedan muchos con los que trabajar: ?Alejandro Amenábar, Icíar Bollaín, Fernando León?? Sin embargo, su participación en proyectos grandes, no ha conseguido que deje de lado proyectos de corte más minoritario e independiente. Fue un expresidiario con puro en mano en Malas temporadas de Manuel Martín Cuenca y acompañó al director de cine en busca de inspiración de Ficción de Cesc Gay, antes de volver a dar el paso al cine más comercial con Alatriste, de Agustín Díaz Yanes (2005), en la que realiza un corto cometido encarnando al Conde-Duque de Olivares, ni más ni menos.
Paralelamente a sus trabajos en el cine, Cámara decidió volver a la televisión, el medio que vio nacer su éxito entre el público. Lo hizo con la serie "LEX", en la que interpretaba a un juez de lo más peculiar, y en la que compartía cartel con otros habituales del cine como
Nathalie Poza,
Santi Millán o
Paz Vega.
La televisión seguía dándole trabajo cuando Nacho G. Velilla, uno de los creadores de "Siete vidas" y "Aída", le llamó para protagonizar su debut en el cine, Fuera de carta. Cámara se lució interpretando a un exigente cocinero gay, a la que la vida se le complica sin comerlo ni beberlo, y fue considerado el mejor actor en el Festival de Málaga.
Y vuelta al drama cuando el nunca decepcionante José Luis Cuerda monta Los girasoles ciegos (2008), novela de Méndez Ferrín, ambientada en la posguerra de la contienda civil española. Esta vez, Cámara se esconde en un armario, dando vida a un hombre que por razones políticas, debe vivir oculto junto a su mujer, Maribel Verdú.
Nacho G. Velilla llamó por segunda vez al actor para que se hiciera cargo del personaje de Eliseo en
Que se mueran los feos(2010) una comedia romántica, aunque con tintes de lo más dramático, en la que da vida a un hombre feo y cojo, que se enamora de su cuñada poco agraciada, Carmen Machi. Un gran éxito comercial donde una vez más demuestra que es un actor todo terreno y camaleónico que puede hacer todo lo que sea.
Ahora volvemos a verlo en la gran pantalla de la mano de Tom Fernández, que le había confiado el protagonista de su ópera prima La Torre de Suso, (2007) al lado de Gonzalo de Castro, Malena Alterio y Emilio Gutiérrez Caba.

Con Gonzalo de Castro en ¿Para qué sirve un oso? |
¿Para qué sirve un oso? tuvo el honor de ser elegida para inaugurar el pasado 26 de marzo el Festival de Málaga, con muy buena acogida, y desde el 1 de abril se ha estrenado masivamente. Los protagonistas del film son un par de hermanos asturianos interesados por la naturaleza desde la niñez. Con el tiempo se han convertido, uno, Guillermo, en un biólogo prestigioso que investiga el cambio climático, y el otro, Alejandro, en un zoólogo investigador de la vida salvaje empeñado en que Asturias se pueble, de nuevo, con osos. Aunque sus ambiciones son parecidas, pero diferentes, llegarán a la conclusión de que juntando fuerzas tendrán más posibilidades de lograr sus respectivos propósitos. Javier Cámara y Gonzalo de Castro, en esta comedia con mensaje ecológico, hacen de los hermanos científicos con bonhomía y coraje, y demuestran que la conexión que les unió en "Siete vidas", sigue más viva que nunca.
Películas de Javier Cámara en filmotech.com: