Luis Tosar, José Sacristán, Antonio Dechent... voces y nombres contundentes de la interpretación española a los que esta joven del barrio madrileño de Carabanchel ha dado la réplica sin despeinarse. Hija de una enfermera y un empleado de una empresa de mantenimiento, María Valverde ha cumplido 26 con una sólida y bien pensada carrera a sus espaldas y uno de los futuros más prometedores de nuestro cine.
Acaba de cumplir 26 años y es uno de los rostros más prometedores del cine español en la actualidad. Debutó a los 16, interpretando a una Lolita de libro que volvía loco al gallego
Luis Tosar en
La flaqueza del bolchevique, drama dirigido por
Manuel Martín Cuenca. Gracias a este papel (que su madre le dejó hacer para que se le quitará de la cabeza la "tontería" de la interpretación) ganó el Goya a mejor actriz revelación, premio que le abre muchas puertas que la joven actriz aprovecha con inteligencia y madurez.
Participó en películas como
Fuera del cuerpo,
Vorvik o la polémica película hispano italiana
Melissa P, basada en los diarios eróticos publicados en el país alpino por una adolescente llamada Melissa Panarello. Tamboén fue Lucrecia Borgia en la exitosa superproducción que sobre la familia italiana dirigiera
Antonio Hernández en 2006. Coprotagoniza
Ladrones junto a
Juanjo Ballesta,
El hombre de arena, junto a
Hugo Silva y
La mujer del anarquista, junto a
Juan Diego Botto. En 2010 conoce, durante el rodaje de
La mula, a quien se convertirá en su pareja actual, el popular actor
Mario Casas, a quien acababan de elegir para protagonizar la cinta
Tres metros sobre el cielo, la adaptación cinematográfica del fenómeno literario del italiano Federico Moccia.
Mario convence a
María para que se presente al casting y ésta es seleccionada para interpretar a Baby, la joven de buena familia que vive un romance con el malote encarnado por Mario. La película se convierte en todo un fenómeno de taquilla. En diciembre de 2010 se estrenó
3 metros sobre el cielo, dirigida por
Fernando González Molina, película que se convirtió en la más taquillera de todo el año.
A partir de ese momento, la carrera de María volvió a relanzarse. Pero la actriz siempre ha tenido claro que, para triunfar, es necesario guardar un complicado equilibrio entre papeles populares y otros que consigan otorgarte prestigio interpretativo. Por eso se arriesgó a protagonizar películas de autores más personales, como es el caso de
David Trueba, que la encerró en una habitación junto a
José Sacristán en
Madrid, 1987, o Xavi Puebla, en
A puerta fría, película que se estrena este fin de semana en las carteleras y que fue aplaudida por la crítica y el público en el pasado Festival de Málaga, cosechando los premios de la crítica y el de mejor actor para el magnífico
Antonio Dechent.
Dos años después del éxito de la primera entrega, María repite papel (esta vez secundario) en
Tengo ganas de ti, secuela de
Tres metros sobre el cielo y se estrena en el formato televisivo protagonizando la serie de Telecinco
La fuga, un drama carcelario en el que interpreta a una mujer que hará todo lo posible por sacar a su marido de la cárcel.
Ahora vuelve a la pantalla grande con
A puerta fría, un interesante drama sobre lo miserable de la condición humana y espera con ilusión el estreno de
La mula, una comedia sobre la guerra civil que llega por fin a nuestras pantallas tres años después de su rodaje y tras una cruenta batalla judicial entre director (Michael Radford) y productores.
Mientras, la joven María no para y se encuentra inmersa en varios proyectos internacionales:
Libertador (Alberto Arvelo), en la que interpretará a la mujer de Simón Bolivar;
Broken Horses (del indio Vidhu Vinod Chopra), junto a Vincent D?Onofrio; y
400 Boys, de Alastair Paton, película de acción canadiense.