Con En fuera de juego, son ya tres las películas, las dos anteriores fueron Días de fútbol y El penalti más largo del mundo, en las que el actor Fernando Tejero da vida a un personaje marcado por el ?deporte rey?. El intérprete nacido en Córdoba ha confesado en alguna ocasión que el fútbol no se encuentra dentro de sus pasiones, sin embargo el destino ha querido que este deporte haya estado presente de esta manera en su filmografía. Así que a pesar de esta poca afición de Tejero por el balompié, aquí va un repaso a la trayectoria del actor como si de una estrella mundial del fútbol se tratara.
Desde joven,
Fernando Tejero demostró sus dotes de buen regateador. Primero, librándose de una escuela de tauromaquia en la que podría haber seguido los pasos de dos de sus hermanos dedicados al mundo del toreo; y segundo zafándose de la pescadería en la que trabajaba mientras estudiaba bachillerato. Sin embargo, sus ganas de dedicarse a la interpretación le llevaron a abandonar su Córdoba natal y dirigir sus pasos hacia Madrid. Una vez situado en suelo madrileño entró a formar parte de una de las canteras más prolíficas y prestigiosas de actrices y actores en España, la Escuela de Interpretación de
Cristina Rota.
Allí conoció a otras promesas de los escenarios como
Ernesto Alterio,
Alberto San Juan o
Willy Toledo con los que colaboró en algunas de las producciones de la compañía teatral que éstos montaron,
Animalario. Además Fernando comenzó a aparecer en series de televisión como
Periodistas o en películas como
Sobreviviré,
La mujer de mi vida o
Noche de Reyes.
Pero no fue hasta que
Fernando León de Aranoa le fichó para el equipo de
Los lunes al sol, cuando marcó su primer gran gol. El ?entrenador? León de Aranoa le permitió que jugara unos minutos en una posición un tanto complicada de la que era muy difícil salir bien parado. El actor andaluz tuvo que meterse en la piel de
Lázaro, un vigilante deficiente mental de un astillero. Tejero consiguió dar a este personaje una carga de realismo y respeto, consiguiendo así superar el reto que le había lanzado el ?míster?.
Un paso intermedio hasta el éxito y el reconocimiento definitivo, fue
Torremolinos 73, comedia sobre una pareja que hace porno casero, formada por
Candela Peña y
Javier Cámara. El triunfo llegó con
Días de fútbol, en la que compartía escenas con sus compañeros de formación dramática como
Ernesto Alterio y
Alberto San Juan, además de contar con la participación de las actrices
Natalia Verbeke,
María Esteve,
Nathalie Poza o
Lola Dueñas.
En este título de
David Serrano,
Fernando Tejero encarna a Serafín, un simpático caradura que intenta motivar e imprimir su carisma a un equipo de fútbol al que se une, y que está formado por un grupo de amigos que están en horas bajas.
Tejero con una gran jugada personal bordó este papel marcando un golazo en la
Gala de los Premios Goya de
2003. Se alzó con el galardón al
Actor Revelación. En ese mismo año empezarían a lloverle las nominaciones y las distinciones, por otro personaje por el que la gente le recuerda; el portero del vecindario de la serie de televisión
Aquí no hay quien viva.
Durante 3 años, traducidos en 90 episodios, el actor se convirtió en
Emilio Delgado. Un papel que le dio muchas alegrías profesionales y que le obligó a medir sus fuerzas con uno de los rivales más peligrosos, la fama. En este período de máxima popularidad, tuvo la oportunidad de compaginar televisión y cine, y en el transcurso que va de 2003 a 2006 participó en films como
Cachorro,
Crimen Ferpecto o
El penalti más largo del mundo.
Tras finalizar su etapa en
Aquí no hay quien viva, le esperaba un nuevo desafío, el director
Miguel Albadalejo había contratado sus servicios para un equipo con un estilo de juego, en aquel momento, ajeno a él. Pasaba del desparpajo y de la alegría de la comedia, a la pesadumbre y el gesto compungido del drama, con la película
Volando voy.
La cinta narraba la infancia de ?El Pera? un conocido delincuente juvenil que durante los años 80 se dedicó al robo de coches. Tejero daba vida a su sufrido padre, acompañado por
Mariola Fuentes,
Mar Regueras y
Álex Casanovas.
Tras
Volando voy, volvió a moverse entre las dos pantallas, desarrollando de nuevo registros humorísticos. Su volumen de trabajos no se ha frenado en estos últimos años, llegando a trabajar hasta en 4 películas en una misma temporada.
Profesionalmente, el año más relajado para Tejero, fue 2009 solo rodó
Al final del camino, en la que volvía a demostrar la química especial que emana la pareja formada por
Malena Alterio y el propio Tejero. Una química que ya explotaron en
Aquí no hay quien viva.
Ya en 2011, al actor cordobés se le presentó de nuevo la oportunidad de formar parte del reparto de un drama social,
5 metros cuadrados, repitiendo tándem interpretativo con
Malena Alterio. Esta cinta versa sobre como la crisis inmobiliaria afecta a un matrimonio que ha puesto todos sus sueños y dinero en la compra de un piso, cuyas obras se encuentran paralizadas.
Por esta interpretación, el actor cordobés se llevo la
Biznaga de Plata del Festival de Cine de Málaga, al
Mejor Intérprete Masculino. Otro tanto más para apuntar en su hiperactiva filmografía.
Con tanta actividad, parece que
Fernando Tejero siempre tiene algún trabajo en cartera o en la cartelera. El último estreno hasta la fecha ha sido
En fuera de juego de
David Marqués. Cansado ya de vestirse de corto para jugar al fútbol en sus películas, ahora luce chaqueta y corbata para meterse en la piel de un representante de futbolistas.
Fernando Tejero, dejando sentados con un ?regate interpretativo?, a todos los que osan encasillarle.