El nuevo James Caviezel de OutlanderDurante el rodaje de La Pasión,
aprendió arameo, pasó 10 horas
de maquillaje diario y otras tantas
colgado de la cruz; además fue fustigado,
lesionado y hasta alcanzado por un rayo.
Y luego dicen que ser actor es fácil...
Fue una lesión de tobillo la que le alejó definitivamente de la NBA, y con esa dolorosa lesión comenzaría su tortuoso camino hacia el éxito pasando por todo tipo de papeles, idiomas y campos de batalla. Inmigrante en Mi Idaho privado, marine en La teniente O´Neill, soldado en La delgada línea roja, encerrado en El conde de Montecristo, crucificado en La Pasión y finalmente, aliado con los vikingos en Outlander, su esperado estreno de esta semana. Y luego dicen que la vida del actor es fácil…De inmigrante italiano a Marine americano. No era Idaho, sino un pequeño pueblo del estado de Washington, donde se crió en el seno de una familia numerosa y fervientemente religiosa, con madre irlandesa incluída. Jim destacaba en el baloncesto debido a su gran altura, 1´88, pero una desafortunada lesión le apartó definitivamente de la NBA. Así que se mudó a Los Ángeles, y mientras se recorría los castings y trabajaba de camarero, hizo pequeños papeles en Se ha escrito un crimen y Aquellos maravillosos años. Sin embargo, su primer gran logro en la pantalla fue fingir un exagerado acento de inmigrante italiano para acompañar a River Phoenix y Keanu Reeves en Mi idaho privado de Gus Van Sant. Por entonces, descubrió que los idiomas son muy importantes en un currículum.
De militar pacifista a Conde de Montecristo. Además aunque nos falle la memoria, en esas fechas también fue el hermano de Kevin Costner en Wyatt Earp, y confraternizó, más de lo debido con La teniente O'Neil. De hecho, parece que eso de la disciplina militar le gustó, porque de ahí pasó a ser el pacifista soldado Witt en La delgada línea roja, dando réplica a estrellas de la talla de Sean Penn, Nick Nolte, y Adrien Brody. Dice de esta época que “viví durante 10 años en Hollywood, que es un pozo negro y lleno de mierda, y después conseguí un papel en La delgada línea roja.”
Fue entonces cuando algunos directores empezaron a fijarse en su mezcla entre actor introspectivo y buen porte físico para la acción. Ang Lee lo devolvió esta vez a la guerra civil, en el western Cabalga con el diablo, pero también tuvo momentos de sosiego en los dramas Mirada de ángel o Toda la verdad. Sin embargo, a él le va la marcha y no tardó en convertirse en el mismísimo Edmond Dantés en el Conde de Montecristo, y vivir experiencias paranormales con Dennis Quaid en el thriller Frequency. Como anécdota, por esta última película, rechazó el papel de Cyclope en X-men. ¿Se habrá arrepentido alguna vez?
Antes de protagonizar La pasión, fue
vaquero en Cabalga con el diablo De Jesucristo a vikingo futurista. El controvertido Mel Gibson llevaba tiempo ideando su megapelícula religiosa, y de repente, se encontró con el sereno rostro de Caviezel; además afiliado al partido republicano y con creencias católicas, todavía más fuertes que las suyas. Era el perfecto Jesucristo para resucitar todo tipo de fervores, sobre todo los económicos.
Sin embargo, el bueno de Jim, a pesar de su fe, fue muy reticente a la hora de aceptar el papel, e incluso sus mejores amigos se lo desaconsejaron. Al decir “sí”, empezó su particular Via Crucis con una enorme prueba en el plano físico y emocional. Recibía clases diarias de arameo, asistía a misa, se confesaba y rezaba el rosario todos los días de rodaje, y además pedía todas las reliquias que se pudiesen conseguir… Quizá lo necesitaba, porque no tuvo ni un momento de comodidad. Sesiones de 10 horas de maquillaje de cuerpo entero, más otras tantas suspendido en una cruz a los pies de un barranco de 300 metros soportando ráfagas de viento helado y semidesnudo; una pulmonía, una luxación en el hombro, dos latigazos de verdad que le han dejado una cicatriz de 30 centímetros, lumbago, golpes y demás rasguños de las cadenas…. Total, una auténtica tortura. Y para colmo, durante el sermón de la montaña fue alcanzado por un rayo. Por supuesto que su fe se vio reforzada con semejante rodaje; él sí entendió el sufrimiento de Cristo.
La película se estrenó con enorme controversia en todo el mundo y Gibson, fue ovacionado y criticado por igual, pero Caviezel subió a las mieles del éxito. Sin embargo, al estrellato le siguieron trabajos menores que si bien le sirvieron para mantenerse en la nómina de Hollywood, no le supusieron gran derroche de energía: La memoria de los muertos, Mentes en blanco y Deja Vu con Denzel Washington. Ahora en Outlander vuelve a las superproducciones dando vida a un guerrero futurista que vuelve a la era de los vikingos para eliminar al monstruo que puede acabar con la humanidad. Ésta vez aprendiendo el “norse”, una antigua lengua islandesa casi muerta.
De Hollywood al cielo. Sin embargo, aunque le ha costado, porque el chaval ya tiene sus 40, hoy por hoy no le faltan proyectos. En el futuro próximo detendrá a Samuel L. Jackson en el thriller de espionaje Blown, y Pero también le esperan Long Weekend, Only in New York, y de The Stonning of Soraya M., sobre las costumbres islámicas en Irán.
Recibiendo instrucciones de Mel Gibson
durante el rodaje de La pasión.No tendrá un sinfín de filmografía, pero es que Jim es muy tajante con respecto a la elección de sus proyectos. Para él no caben las escenas de sexo ni los mensajes que contravengan a la Iglesia. Ideas que comparte con su esposa Kerri, una profesora de instituto, a la que curiosamente conoció en una cita a ciegas, y con la que ha adoptado un niño chino discapacitado. Sin embargo, su estatus de actor declaradamente católico y republicano, no deja de ser llamativo en el Hollywood actual, y no podemos dejar de preguntarnos qué hubiese sido de James Caviezel si no hubiese tenido esa lesión en el pie. Seguramente lloró por su sueño de la NBA, y blasfemó mientras pataleaba. Pero ya se sabe que los caminos del señor son inescrutables.