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Vivir de Cine
reportaje temático
¿BORRACHO YO?
Curdas, melopeas y demás pedales
de cine.
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Lee Remick y Jack Lemmon en sus Días de mucho mucho vino y rosas

Lee Remick y Jack Lemmon en sus Días de mucho mucho vino y rosas
"¿Eres deseable? ¿Eres irresistible? Si bebieras
conmigo Bourbon, si pudiera sentir el picante
de tu boca al besarme, sentir tu
cuerpo desnudo oliendo a Bourbon mientras
follamos, me vendría bien y así aumentarías
mi estima por ti." LEAVING LAS VEGAS
Horas de debate pero lo hemos conseguido. Porque elegir 10 de las mejores películas con gran contenido etílico es tarea harto complicada. Con el estreno esta semana de Resacón en Las Vegas , te recordamos que el alcohol es muy recurrente, y hasta imprescindible, tanto en la vida como en el cine. Porque ¿qué harían los actores con las manos sin poder sostener una copa? ¿Cómo ligarían los tímidos? ¿Con qué lloraría Bogart la pérdida de la Bergman? Algunos lo hacen para evadirse, otros para envalentonarse, otros para reforzar la amistad y otros para solamente para olvidar. En cualquier caso, a nosotros nos ha dejado momentos en la gran pantalla muy difíciles de olvidar.

-EL GUATEQUE . Uno de los usos más habituales del alcohol en el cine como en la vida misma, es como lubricante social, y la mejor muestra de esta tesis rodada hasta la fecha, es esta desternillante comedia dirigida por Blake Edwards (gran experto en rodar altas situaciones etílicas como veremos a continuación) y protagonizada por el genial Peter Sellers. Una reunión en una casa que deriva en un desenfrenado desfile de elefantes, personajes de lo más variopinto, espuma, y aderezada con bossa nova y el ambiente fashion de una bacanal en plenos 60. Sellers da vida a Hrundi, un hindú de lo más torpe y abstemio curiosamente. Menos mal, porque en cuanto toca el fruto prohibido, desencadena una tormenta de meteduras de pata de proporciones mayúsculas.

-DIAS DE VINO Y ROSAS . Siguiendo con el mismísimo “maestro Blake”, nos topamos con que no debemos frivolizar siempre con las consecuencias del alcohol. Así lo demuestran Jack Lemmon y Lee Remick en Días de vino y rosas, “posiblemente” la mejor película sobre el alcoholismo (con permiso de la vil copia de Andy García y Meg Ryan). En ella se cuenta el derrumbe de una pareja en el infierno de la adicción; en este caso, sus compromisos sociales los inician en este lúdico pero vicioso círculo, pero a las rosas pronto le salen espinas en forma de auténtica pesadilla. Por simbólica y expresiva nos quedamos en nuestras retinas con la imagen de un otrora amable Jack Lemmon fuera de sí, destrozando las jardineras de rosas del invernadero.

-ARTHUR EL SOLTERO DE ORO . No sabemos si ahogaba sus penas o si quiera si las tenía, pero a otro al que le iba mucho el “drinking” a todas horas era al personaje interpretado por Dudley Moore en esta tragicomedia. Este inmaduro Peter Pan, alérgico al compromiso, pero no tanto a otras cosas, se pasaba la vida de party en party hasta que fue a dar con Liza Minnelli, ni más ni menos, y se enamoró de ella. Lo curioso es que esa relación debió acabar como los “días de vinos y rosas”, a juzgar por las tendencias de ambos en la vida real. A eso se le llama ser del método…

-CITA A CIEGAS . Y no podía ser otro. Otra vez el genial Blake Edwards tenía que firmar esta desparramada comedia ochentera, con dos caras que a la larga se nos han hecho muy conocidas: Kim Basinger y Bruce Willis. La rubia de las Nueve semanas y ½ interpretaba a Nadia, una joven encantadora y en principio tímida, pero que como el gran Hrudi a la mínima gotita se convierte en el "Katrina". Su cita a ciegas o sea, el del sexto sentido , le sigue bastante a la zaga, tanto que después de liarla parda toda la noche, acaba con su body en comisaría. ¿Dónde si no?

El César de todos los desmadres, John Belushi

El César de todos los desmadres, John Belushi
-LEAVING LAS VEGAS . Imposible obviar en esta lista una de las historias más trágicas y deprimentes sobre el alcoholismo. En Leaving las Vegas , Nicholas Cage se entregaba cual kamikaze, a la pura autodestrucción tras perder a su familia: beber hasta morir, hasta reventar, literalmente. Es lo que tiene además ser un poeta maldito, que a uno le da por imitar a Mickey Rourke y a Matt Dillon en Barfly , y Factotum , sendas biografías del mismísimo Charles Bukowski. Al menos le acompaña una tierna prostituta interpretada por la siempre afable Elizabeth Shue, que lo único que puede hacer es dejarle beber y beber, y sujetarle a ratos la cabeza para evacuar.

-ET . La nevera es uno de los lugares que mejor describe un entorno familiar. Así debió verlo nuestro extraterrestre más entrañable. E.T. en plena exploración de su entorno, se dio con las narices en un pack de Coors. Lo que éste desconocía es su telepatía con Elliot, y que mientras se iba bebiendo una tras otra, el pobre niño se cogía un ciego de aquí te espero y liaba "la de San Quintín" en plena clase de naturales. Tal era su estado, que tras liberar a las ranas de una muerte segura, hasta se atrevía a plantar un beso en los morros de la guapa de clase. Lo curioso tras este percance, es que la que saliera un poco desmadrada fuera su hermana pequeña Drew Barrymore.

-EL GRAN LEBOWSKI . En esto no hay discusión: no es al que le han dado más comas etílicos, pero el Nota es el "colgao" más idolatrado sin duda de la historia del cine. Incluso por delante, (y ya tiene mérito) de Thomas Mitchell, el secundario gordito y tajado de todos los westerns. Volviendo al Nota, ¿quién no quiere ver la vida como él? Tranquilito, levantándose de la cama con un Ruso blanco o "Caucasino", la bolera, “don’t worry, be happy”… bla, bla, bla. Curiosamente, durante las dos horas de película, nunca vemos al Nota realmente borracho o resacoso, lo suyo es más como lo de Arthur, “un pedo permanente” intercalado con diálogos nihilistas con Randy Quaid.

-DESMADRE A LA AMERICANA . Las borracheras también se clasifican por su grado de glamour o de desmadre. El caso es que si en los sesenta todo era muy hippy y colorista, en los 80 llegaron las residencias de estudiantes, Porkys y sobre todo Desmadre a la americana , pieza clave para el posterior desarrollo del cine en sí mismo, o de las buddy movies en concreto. Estas inolvidables y desfasadísimas comedias representan la fiesta a lo bruto, sin prejuicios y divertida a raudales. Los problemas con el hígado ya vendrán. Jóvenes salidos, facultades desmadradas y gente por todos lados haciendo el descerebrado haciendo apología de la cerveza, que el bourbon se lo bebió todo Bogart. El nuevo maestro de ceremonias fue Bluto Blutarski, el difunto John Belushi, que embadurnado de mostaza, hizo que las fiestas "toga, toga, toga" hayan pasado a la historia en su nombre. ¡A tu salud Bluto!

-AQUELLAS JUERGAS UNIVERSITARIAS . Precisamente porque echaban de menos los 80, Luke Wilson, Vince Vaughn y Will Ferrell, desencantados de la vida adulta, vuelven a la universidad para formar su propia fraternidad. El peligro llega cuando sueltan a Frank “Tank” Ricard; el amigo con el que todos se lo pasan bien hasta que el alcohol diluye totalmente cierto sentido, comúnmente conocido como del ridículo. Y sí, la leyenda urbana del tío corriendo por el campus completamente borracho y jaleando a su equipo, existe. Que se lo digan a su pobre mujer cuando se lo encuentra.

Lee Remick y Jack Lemmon en sus Días de mucho mucho vino y rosas

Will Ferrell y sus juergas universitarias son dignas sucesoras
-COLEGA, DONDE ESTÁ MI COCHE? Por su parecido con Resacón en Las Vegas , no podíamos olvidarnos de la noche loca de Ashton Kutcher y Sean William Scott, la incorrección absoluta hecha cine. Cuando se levantan por la mañana, la casa está patas arribas, sus novias cabreadas, y sobre todo, el coche de Jesse ha desaparecido. Con las pocas pistas que tienen tendrán que hacer un periplo de lo más surrealista para recordar todo lo acaecido mientras estaban en la nube. Lo mejor sin duda, los tatuajes que cada uno se ha puesto en la espalda con las palabras “tío” y “mola”. "- Tío. ¿Qué pone el mío?- Mola. ¿Y el mío? - Tío. ¿Qué pone el mío?- Mola. ¿Y el mío? " Pues eso, un auténtico diálogo de besugos. Quien no lo haya tenido alguna vez, que tire la primera piedra.

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