Los cineastas españoles, aunque lo nieguen, tienen una secreta ambición: trabajar y hacerse famosos en Hollywood. Desde la época del cine mudo hasta nuestros días decenas de artistas hispanos han pisado la llamada fábrica de sueños. Algunos han triunfado en toda regla y alcanzado el estrellato, pero la gran mayoría no han podido resistir el ritmo, las dificultades y el ajetreo de la hostil ciudad y han vuelto a sus orígenes.
El mallorquín
Fortunio Bonanova (1895-1969) fue cantante de ópera de cierta fama, aterrizó en Hollywood y muy pronto se incorporó a la industria cinematográfica. Su primera aparición en la pantalla fue con Don Juan (1924); desde entonces interpretó casi sesenta películas. Alguna de ellas obras de la altura de:
Ciudadano Kane,
Sangre y arena,
El cisne negro,
5 tumbas al Cairo,
¿Por quién doblan las campanas? y
Perdición. Fue dirigido por
Orson Welles, Billy Wilder y Sam Wood y compartió cartelera con todas las grandes figuras del momento.
Antonio Moreno (1887-1967), madrileño, emigró a Estados Unidos muy joven e hizo su primer largometraje en 1913. Gracias a su fotogenia se convirtió en una gran estrella, aupado con el beneplácito de mujeres de todo el mundo. Fue el primer actor que recibió el apelativo de latin lover. Por sus brazos pasaron señoras de la categoría de Greta Garbo, Gloria Swanson, Pola Negri, Clara Bow y Marion Davies.

Neville con Charles Chaplin |
Edgar Neville (1899-1967), miembro del cuerpo diplomático español fue director, guionista y dramaturgo. Cuando ejerce como diplomático en Estados Unidos traba amistad con
Charles Chaplin y Douglas Fairbanks. Deja la diplomacia y trabaja, contratado por la MGM, como asesor y supervisor de diálogos durante una larga temporada, antes de volver a España para dedicarse completamente al cine.
Catalina Bárcena (1891-1978), eminente actriz teatral quien en los años 30 estuvo contratada por los estudios Fox.
Rosita Díaz Jimeno (1911-1986), conocida en Europa y América como gran comedianta. Fue llamada a Hollywood por la Paramount. Su estancia en Los Ángeles fue larga y fructífera.
Conchita Montenegro (1911-2007), muy bella y actriz muy capaz, se formó artísticamente en París donde se inició en el cine. Fue la primera Concha Pérez de La mujer y el pelele, personaje que luego interpretarían
Marlene Dietrich en
The devil is a woman (1935) de
Josef von Sternberg y
Ángela Molina en
Ese oscuro objeto de deseo (1977) de
Luis Buñuel. MGM la lleva a Hollywood en 1930 donde la donostiarra triunfa en toda regla gracias a su
espléndida fotogenia y versatilidad. Su brillante trayectoria fue truncada cuando se casó con el diplomático Ramón Jiménez Arnau.
Imperio Argentina (1906-2003), fue la más grande e internacional estrella española de las décadas de los 30 y 40. Nunca hizo una película en Hollywood, pero la productora americana Paramount rodó con ella en París.
Melodía de arrabal (1935) de Louis Gasnier, al lado de Carlos Gardel, la dio a conocer internacionalmente.
Rafael Rivelles (1898-1971), uno de los más eminentes actores españoles, no estuvo mucho tiempo en Hollywood,

Sara Montiel con Gary Cooper |
aunque bajo el logo de la MGM dejó huella con su buen hacer como intérprete.
Después de Imperio Argentina, la más famosa y taquillera estrella del cine español es
Sara Montiel. Su debut en el cine americano fue fruto de una casualidad; estaban buscando a una actriz con fuerza y belleza para darle la réplica a
Gary Cooper y Burt Lancaster en
Veracruz (1954) de Robert Aldrich. La hija de Gary Cooper hojeando las páginas de la revista Life vio en un reportaje sobre mujeres latinas una foto de la Montiel y se la enseñó a su padre quien enseguida la propuso para el personaje de una mejicana indomable. La película rompió taquilla y dio a conocer a Sara en el mundo anglosajón. Más tarde rodó junto a Mario Lanza
Dos pasiones y un amor (1956) donde la dirigió Anthony Mann, con quien se casó. Samuel Fuller la llamó en 1957 para incorporar el papel de la india Mocasín Amarillo en el western
Yuma al lado de Rod Steiger. Pero el superéxito de
El último Cuple (1957) de
Juan de Orduña, cortó de cuajo su carrera americana, y comenzó su etapa como ídolo popular en España, Europa

Assumpta Serna con Sean Bean |
y Suramérica.
Fernando Rey (1917-1994), después de ser una primera figura en el cine hispano, inició una exitosa carrera internacional. Su conocimiento del inglés le abrió muchas puertas. Trabajó con
Welles, Minelli, Altman y
Buñuel, pero su verdadera consagración en Hollywood se la proporcionó William Friedkin en 1971 al darle el papel de un sagaz, refinado y escurridizo magnate del narcotráfico en
French Connection (1971). El éxito de la película y el personal de Rey dieron pie a una secuela
French Connection II, (1975) de John Frankenheimer, donde el actor gallego volvía a hacerse cargo de su celebrado personaje.
Assumpta Serna, una atractiva, estimable y ambiciosa actriz catalana, se fue a vivir a Hollywood decidida a hacer carrera. Gracias a su buen conocimiento del inglés intervino en
Orquídea salvaje (1989) del mediocre Zalman King y en algunos episodios de la famosa serie ?Falcon Crest!. Finalmente se trasladó a Europa donde
ha rodado, casi siempre en inglés, numerosas películas de muy mediana calidad.
Cuando
Antonio Banderas, en 1991, rodó para los americanos
Los reyes del mambo de Arne Glimcher, ya era un actor cotizado y conocido en España. En una visita promocional a Los Ángeles, el actor dijo: ?Aquí es donde quiero trabajar y vivir?; y así fue. El rodaje de Los reyes del mambo fue muy difícil; Banderas apenas sabía inglés y tuvo que aprender fonéticamente sus diálogos. La película funcionó muy bien, el malagueño se instaló en Hollywood, se casó con Melanie Griffith y se involucró completamente en el cine americano convirtiéndose así en el actor español
más internacional que hemos tenido.
Penélope Cruz había filmado en Europa unas 18 películas, alguna de ellas en Italia y Francia y había colaborado con realizadores como
Bigas Luna,
Fernando Trueba,
Pedro Almodóvar y
Alejandro Amenábar cuando Hollywood llamó a su puerta. Tras rodar en 1998 con Stephen Frears The Hi Lo country, hasta ahora se ha dedicado, casi exclusivamente, a aparecer en películas americanas, algunas aceptables y otras no tanto. Su controvertida relación con Tom Cruise se inició cuando coincidieron en
Vanilla Sky (2001) de Cameron Crowe, el inferior remake americano de
Abre los ojos (1997) de Alejandro Amenábar, que le dio un gran empuje a su carrera en Estados Unidos. El Óscar a la mejor actriz secundaria que ganó por su impetuoso papel en
Vicky, Cristina, Barcelona (2008) de
Woody Allen, le ha colocado en una situación envidiable.
Otro actor que, poco a poco, está introduciéndose en la industria del cine americano es el catalán
Jordi Mollá. Su dominio del inglés, su presencia física y sus cualidades interpretativas, le han proporcionado desde 2001 cuando apareció en
Blow de Ted Demme, buenos papeles en algunas películas nada desdeñables.
El pintor y cineasta Julian Schnabel le brindó a
Javier Bardem su primer trabajo americano en Antes que anochezca (2000) donde incorporó el complicado papel de Reinaldo Arenas, un poeta cubano homosexual y disidente. Este personaje proporcionó a Bardem una nominación al Óscar, galardón que obtuvo en 2007 en la categoría de actor secundario por su hierático asesino de
No es país para viejos, un film de los hermanos Cohen. Se rumorea que protagonizará en 2012 el nuevo proyecto del excelente realizador Terrence Malik.
Pedro Almodóvar, aunque no ha hecho ningún trabajo americano, es famoso no sólo por sus películas, muchas de ellas nominadas y ganadoras de importantes galardones. Almodóvar es muy conocido por sus apariciones personales y por lo bien que promociona sus trabajos. Un periodista comentó que es el mejor public relations que había conocido.
Otro director español apreciado en Estados Unidos es
Alejandro Amenábar.
Los otros (2001) fue coproducida con la compañía de Tom Cruise. La película entusiasmó a los americanos y Amenábar la promocionó exhaustivamente junto a
Nicole Kidman la protagonista. Era muy curioso ver a Amenábar, muy elegante vestido de negro, de la mano de la altísima actriz posando y sonriendo ante los fotógrafos. Posteriormente, el director comentó no sentirse
demasiado a gusto en estas apariciones pues le parecía que era como un monaguillo siguiendo devotamente a la estrella.
Otros españoles tratan de abrirse camino en Hollywood en el complicado trayecto no ya hacia la fama sino a lograr una cierta estabilidad como Ivana Baquero,
Elena Anaya,
Paz Vega o
Pilar López de Ayala. Ojalá consigan su objetivo.