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Brillante objeto de deseo de cuantos se dedican al mundo del cine, sean estos estadounidenses o no, el premio más prestigioso del cine mundial reserva una categoría para aquellas películas rodadas en lengua no inglesa y producidas fuera de Estados Unidos. Esta semana se estrena la danesa En un mundo mejor, cinta que ha obtenido el galardón en la última edición. El premio no distingue únicamente al director, sino a la cinematografía de donde procede la obra elegida y, desde luego, a los artífices del film. Repasamos la historia del Óscar más internacional.
Enclavada en un edificio del extenso Wilshire Boulevard , la sede de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood recibe, cada año, las películas consideradas por los países de origen como las más apropiadas para representar a sus respectivas cinematografías. De entre ellas, los componentes de la Academia eligen a las cinco que consideran mejores para optar al Óscar. Para poder votar los académicos tienen que ver obligatoriamente las cinco producciones designadas. Lo hacen en el teatro Samuel Goldwin, situado en la planta baja de la sede de la Academia. Después presentan, adjunto al voto, un documento que pruebe el visionado de las cinco nominadas. Dado que la mayoría de los miembros de la Academia incumple este requisito, quienes eligen a la ganadora son un reducidísimo número de académicos que, por lo general, suelen ser los de más edad y quienes tienen tiempo y ganas de verse el conjunto completo.![]() El limpiabotas, película |
El Óscar a mejor película extranjera es más un marchamo de calidad fuera de Estados Unidos, pues aquí algunas películas ni siquiera se estrenan y las que lo hacen sólo pueden verse en grandes capitales como Nueva York, San Francisco, Los Ángeles y Chicago. Los americanos no soportan los subtítulos y el cine extranjero vende poco y mal por lo que películas de directores de fama y prestigio como Fellini, Bergman y Almodóvar, que han obtenido el Óscar, no han pasado de los circuitos minoritarios.
Este año la producción danesa En un mundo mejor, de Susanne Bier, se ha alzado con el premio en la última edición. El film ha sido bien recibido por la crítica y ganó, también, el Globo de oro. Su directora perteneció al movimiento cinematográfico denominado Dogma. Dinamarca ya había conseguido el ansiado trofeo con dos obras destacables, en 1987 con El festín de Babette, una lúdica celebración gastronómica dirigida por Gabriel Axel y con Pelle, el conquistador de Bille August en 1988.
![]() Las noches de Cabiria, uno |
![]() Rashomon de Akira Kurosawa. |
Al cine de Ingmar Bergman lo pusieron de moda en América los intelectuales y los críticos progres. Sus películas herméticas, complejas e inteligentes que indagan con profundidad en los recovecos del alma con resultados sobrecogedores dejan siempre un regusto amargo. En tres ocasiones las obras del sueco se llevaron la estatuilla dorada. En 1960 por El manantial de la doncella, una cinta tremenda que contiene una de las violaciones más terribles vistas en pantalla. Al año siguiente repitió con la desasosegante Como en un espejo, demoledor drama familiar donde la locura y el incesto son parte importante de la acción dramática, y por último en 1983, con la sutil y deliciosa Fanny y Alexander, un magnífico retrato familiar en la Suecia de principios del siglo pasado visto a través de un casi adolescente. Este film es el magistral testamento de un genio del cine.
Del cine alemán dos muy distintas obras son las se pueden recordar: El tambor de hojalata, una rica alegoría basada en la novela homónima de Gunther Grass dirigida por Volker Schlöndorf en 1978 y La vida de los otros en 2006 de Donnersmark, un apasionante estudio sobre un espía de la STASI, la policía secreta de la RDA y la pareja a la que estrechamente vigila.
De los países hispanoamericanos es Argentina el único que se ha llevado dos Óscar. La historia oficial en 1983, y El secreto de sus ojos en 2009, dos dramas muy argentinos dirigidos respectivamente por Luis Puenzo y Juan José Campanella. México ha estado nominado siete veces (incluido este año con Biutiful) pero nunca ha conseguido llevarse el gato al agua.
![]() Belle epoque de Fernando Trueba. |
Echando un rápido vistazo histórico a nuestras candidaturas, la primera producción española que optó al Óscar a mejor película extranjera fue La venganza, un drama rural de contenido social dirigido por Juan Antonio Bardem y protagonizado por Carmen Sevilla y Jorge Mistral. Otras películas españolas que fueron candidatas y no consiguieron ganar fueron: Plácido en 1962, un Berlanga de oro; dos films de baile español dirigidos por Rovira Beleta: Los tarantos, en 1963 y El amor brujo, en 1967. Tristana en 1970, un Buñuel antológico como lo es también la coproducción con Francia Ese oscuro objeto del deseo en 1977, las cuales, inexplicablemente, no convencieron a los académicos. Dos buenos trabajos de Jaime de Armiñán, el proceso de transformación de un transexual en Mi querida señorita, en 1972 y El nido en 1980, una casi historia de amor entre una niña y un hombre maduro; también, sin suerte, dos obras de Saura fueron nominadas: la tragicómica Mamá cumple cien años y el deslumbrante musical Carmen. Garci lo fue tres veces más por Sesión continua, en 1984, Asignatura pendiente, en 1987 y El abuelo, en 1998; el director vasco Montxo Armendáriz es nominado en 1997 con su visión implacable y piadosa sobre un grupo de seres desdichados en Secretos del corazón donde destacaba en su dramático cometido Charo López.
Como puede verse, no es Penélope todo lo que reluce y los profesionales españoles llevan muchos, pero que muchos años, sentándose en las butacas esperando escuchar eso de "?and the winner is". A todos ellos, nuestra más sincera enhorabuena.
