Ha sido un Cateto a babor; un emigrante inadaptado en Vente a Alemania, Pepe un bandido surrealista en El bosque animado; dejó boquiabierto al propio Miguel Delibes cuando se le presentó como Paco el Bajo en Los santos inocentes… Así podríamos seguir citando personajes hasta completar una filmografía forjada durante 50 años y formada por más de 130 títulos. Posee dos Premios Goya (además del honorífico que le acaban de conceder) y puede presumir (aunque no lo hace) de ser junto con Fernando Rey y Paco Rabal, el único actor español que ha conseguido un premio a mejor actor en el Festival de Cannes (lo fue en 1984 por Los santos inocente).
Nacido en Pamplona hace 74 años, la escena se lo arrebató al mundo del derecho mientras el joven Landa estudiaba en San Sebastián. Con 25 años se traslada a Madrid donde empieza a trabajar como actor de teatro y de doblaje. El año 1962 le brinda su primer papel en el cine, Castrillo, uno de los entrañables ladrones a los que José María Forqué puso a robar un banco en Atraco a las tres. Siguió encadenando pequeños papeles en películas como El verdugo (en la que interpretaba a un monaguillo) y Nobleza baturra y de ahí a “vecino del quinto” en su primer papel protagonista (No desearás al vecino del quinto). Así se escribe la historia y así nació el “landismo”, un fenómeno socio-cinematográfico al que Landa está muy orgulloso de haber dado nombre. Principales representantes de esta etapa de su filmografía son Vente a Alemania Pepe , La ciudad no es para mí , París bien vale una moza o Aunque la hormona se vista de seda…nadie como él ha sido capaz de exhibir tanto talento interpretativo correteando en paños menores tras las turistas suecas.
A principios de los 80, Garci le ofrece la oportunidad de cambiar radicalmente de registro interpretando al duro y solitario detective Areta de El crack¸ uno de los grandes éxitos del cine de la década. Una sola frase, “Bareta, dame el mechero o te quemo los huevos”, sirvió para reconciliar al actor con el público cinéfilo que lo había despreciado en su etapa anterior. El actor confesó posteriormente en su biografía que le asustaba enormemente, dado su historial filmográfico, que la reacción del público ante esta frase fuese la carcajada general. “Cuando tras la frase se hizo el silencio en el público me dije: ¡he ganado!”. Y sí: había ganado. Se había ganado el respeto y el cariño de un público al que posteriormente dejaría sin aliento en películas como Los santos inocentes, a la que seguirán La vaquilla, Tata mía, Sinatra o La marrana.
El año pasado anunció su retirada del cine. Se va, según sus palabras, “feliz, contento. Sin resentimientos ni amarguras”. Se va para interpretar en la vida real el papel que siempre quiso que le ofreciesen: “Voy a ser un vagabundo. Un señor que no hace nada y que tiene a las estrellas por techo. Voy a dedicarme a observar, a estar con la gente, a quererla. Eso es lo que voy a hacer y me parece lo más maravilloso”. Una suerte para él y una pena para los amantes del cine. Nos deja más de 130 películas de las que filmotech te ofrece una muestra. |